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This designer handbag costs an arm and a leg.
Este bolso de diseñador cuesta un ojo de la cara.
Ser extremadamente caro; requerir un gasto desproporcionado o excesivo, a menudo de manera irracional o injusta.
The repairs on my car cost an arm and a leg.
Las reparaciones de mi coche me costaron un ojo de la cara.
Private tutoring in that school costs an arm and a leg.
Las clases particulares en ese colegio cuestan un dineral.
Se usa para enfatizar que algo tiene un precio desorbitado, sin importar si el gasto es justificado o no. No implica necesariamente que se pierda literalmente un brazo y una pierna.
Asocia la idea de 'perder un brazo y una pierna' con la de 'perder mucho dinero'. Imagina que pagas tanto que literalmente te quedas sin extremidades. En español, 'costar un ojo de la cara' sigue la misma lógica de exageración corporal.
Esta expresión **solo** se usa para enfatizar que algo es extremadamente caro. No la uses para describir precios razonables o situaciones donde el gasto sea justificado. Ejemplo correcto: 'Ese restaurante cobra un ojo de la cara por un plato de pasta.' Ejemplo incorrecto: 'El pan cuesta un ojo de la cara.'
La expresión se popularizó en el siglo XX, aunque su origen exacto es incierto. Una teoría sugiere que proviene de la práctica de pagar con partes del cuerpo en algunas culturas antiguas (como en la ley del Talión), donde perder un brazo o una pierna tenía un valor simbólico de compensación económica extrema. Otra hipótesis apunta a que refleja la idea de un sacrificio físico por un bien material, destacando el alto costo emocional o físico que implica pagar tanto.
Esta expresión es coloquial y se usa principalmente en contextos informales para exagerar el precio de algo. Es común en inglés estadounidense y británico. En español, las equivalentes más cercanas ('costar un ojo de la cara', 'costar un riñón') transmiten la misma idea de exageración, aunque en algunos países como México o Argentina se prefiere 'costar un dineral' o 'salir caro'.