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Costar una cantidad excesivamente alta de dinero, generalmente de forma desproporcionada o injusta.
The repairs on my car cost an arm and a leg.
Las reparaciones de mi coche me costaron un ojo de la cara.
Private school tuition these days costs an arm and a leg.
La matrícula de un colegio privado hoy en día cuesta un dineral.
Se usa para enfatizar que algo es extremadamente caro, a menudo con connotación de injusticia o exageración.
Para sonar más natural en español, usa expresiones como 'costar un ojo de la cara' (España), 'costar un riñón' (Latinoamérica), 'costar un dineral' o 'ser muy caro'. Evita traducir literalmente 'an arm and a leg' como 'un brazo y una pierna', ya que no transmite el significado idiomático.
Esta expresión siempre implica una exageración para enfatizar el alto costo. No se usa para describir precios moderadamente altos. Ejemplo correcto: 'Este curso cuesta un ojo de la cara' (exagerado). Ejemplo incorrecto: 'Este pan cuesta un ojo de la cara' (el pan no es tan caro como para usar esta expresión).
La expresión tiene origen incierto, pero se popularizó en el siglo XX en Estados Unidos. Una teoría sugiere que proviene de la práctica de pagar con partes del cuerpo en contextos de trueque o deuda en culturas antiguas, aunque no hay evidencia sólida. Otra hipótesis apunta a que refleja la idea de sacrificar algo valioso (como un brazo o una pierna) por algo costoso. La primera aparición escrita registrada data de 1949 en un artículo del periódico estadounidense 'The Oshkosh Northwestern'.
Se emplea principalmente en contextos informales para expresar que algo es excesivamente caro. Es común en conversaciones cotidianas, especialmente en inglés estadounidense. En español, las equivalentes más usadas son 'costar un ojo de la cara' (España) o 'costar un riñón' (Latinoamérica). Evitar usarla en contextos formales o profesionales.