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Non giudicare un libro dalla copertina, l'abito non fa il monaco.
No juzgues un libro por su portada, no juzgues por las apariencias.
No se debe juzgar a una persona por su apariencia externa o vestimenta, ya que esto no refleja su verdadero carácter o naturaleza.
Quell'uomo sembra un criminale, ma in realtà è un filantropo; l'abito non fa il monaco.
Ese hombre parece un criminal, pero en realidad es un filántropo; no juzgues por las apariencias.
Se usa para advertir contra los prejuicios basados en la imagen externa.
Este proverbio es útil para corregir a alguien que está haciendo un juicio apresurado basado en la apariencia. Ejemplo: 'Pensé que era un arrogante, pero luego vi su lado amable; l'abito non fa il monaco.'
Recuerda que este proverbio enfatiza la importancia de conocer a una persona más allá de su apariencia inicial.
Proverbio italiano de origen medieval, registrado en el siglo XIV. La expresión se popularizó en la cultura europea como advertencia contra los juicios superficiales, reflejando la idea de que la vestimenta monástica (abito) no define la verdadera espiritualidad de una persona.
Es un refrán ampliamente utilizado en contextos informales para criticar los estereotipos o prejuicios basados en la apariencia. Aunque se asocia con la vestimenta, su significado va más allá de lo literal.