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Persona o entidad (generalmente un político o empresa) que está en una posición de debilidad o irrelevancia debido a que su mandato, influencia o ciclo está próximo a finalizar, sin posibilidad de reelección o continuación.
During the lame duck session, Congress passed few significant bills.
Durante la sesión de mandato caducado, el Congreso aprobó pocos proyectos de ley significativos.
Se usa especialmente en contextos políticos para referirse a un funcionario que ya no tiene poder real, pero sigue en el cargo hasta que su sucesor asuma. También puede aplicarse en negocios para empresas en declive.
Situación en la que una persona o organización pierde autoridad o relevancia antes de su finalización natural.
The company became a lame duck after the CEO's resignation.
La empresa se convirtió en un mandato caducado tras la renuncia del CEO.
En contextos empresariales, implica falta de liderazgo o dirección clara.
En política, 'lame duck' se refiere específicamente a un funcionario que ya no puede ser reelegido (por límites de mandato o elección perdida) y, por tanto, tiene menos influencia. Ejemplo: 'El presidente en su segundo mandato suele ser un lame duck'.
Aunque 'lame duck' se traduce literalmente como 'pato cojo', en español se usa el término 'mandato caducado' o 'figura en horas bajas' para evitar la imagen literal. La metáfora se basa en la idea de algo que ya no puede volar (perder poder).
La expresión se originó en el siglo XVIII en Estados Unidos para referirse a comerciantes británicos que no podían pagar sus deudas y se veían obligados a operar con fondos insuficientes ('lame' como 'cojo' o 'débil'). Más tarde, se aplicó metafóricamente a políticos que perdían poder antes de finalizar su mandato.
Es un término neutral en inglés, pero en español puede tener connotaciones negativas al asociarse con decadencia o falta de capacidad. Se usa tanto en política como en negocios para describir situaciones de transición sin autoridad real.